La mañana del sábado 7 de noviembre un Papa va a dar misa en Paysandú, ciento veinte kilómetros río abajo de Salto. El último que llegó tan al norte vino en mayo de 1988, y le levantaron un altar de troncos de eucalipto y paja.
Por Mathias Nicola · Salto, 19 de setiembre de 2026
León XIV viene a Uruguay. Su primer viaje apostólico a Sudamérica va del 6 al 17 de noviembre de 2026 y pasa por tres países: Uruguay, Argentina y Perú, donde fue misionero y obispo durante dos décadas. A Uruguay le corresponden los primeros tres días y tres paradas: Montevideo, Paysandú y Florida. Llega a Carrasco el viernes 6; el sábado de mañana vuela a Paysandú y vuelve a Montevideo ese mismo día, para una celebración grande en el Estadio Centenario; el domingo cierra en Florida, adonde va por tierra, ante la Virgen de los Treinta y Tres en su santuario nacional. Dónde da esa misa todavía no está cerrado: se habló del hipódromo y también de la plaza frente a la catedral. Las dos noches las pasa en la Nunciatura Apostólica de Montevideo, la misma casa que alojó a Juan Pablo II.
Ese hipódromo, de paso, lleva nombre de salteño: Irineo Leguisamo, el jockey más famoso de Buenos Aires, nació en Arerunguá, en la campaña del departamento de Salto, y su monumento está en la Plazoleta Los Inmortales, frente al puerto, en la ciudad de Salto. Su historia, y la de Gardel, está en el Journal, en inglés.
Afuera del norte esto se lee como una sorpresa. Para los que vivimos el 88 no lo es: era lo que tenía que pasar, y tardó treinta y ocho años. El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, venía pidiéndolo desde el pontificado anterior, y esta vez Roma dijo que sí. Que venga en avión también dice algo: descartaron la ruta porque entre la ida y la vuelta se iban unas ocho horas del día, que es la mejor manera de explicar lo lejos que queda el norte de Montevideo.
No lo voy a disimular: a mí me hubiera gustado que volviera a Salto, pero esta vez la Divina Providencia lo llevará a Paysandú, que son nuestros vecinos, y está bien. En el fondo sabemos que han hecho las cosas mejor que nosotros en estos últimos años.
Nunca un Papa estuvo en Paysandú. Esa mañana va a llegar gente de todo el litoral y de las dos orillas del río, y por unas horas el norte va a ser el centro del país.
Salto está ciento veinte kilómetros al norte, una hora y media por Ruta 3. Y esta también es una historia de Salto, por más de un motivo.
Una diócesis que fundó un León
Hay un detalle que de lejos no se ve. Paysandú y Salto son, en los papeles, la misma Iglesia: junto con Artigas y Río Negro forman una sola diócesis, con la catedral en Salto por cómo se repartió el mapa en su momento. El obispo que va a recibir a León XIV, monseñor Arturo Fajardo, lo es de los dos lados: tiene la sede acá y buena parte de su gente allá.
Esa diócesis la creó León XIII, en 1897. Ciento veintinueve años después, el Papa que vuelve a pisarla lleva el mismo nombre. La vez anterior había sido Juan Pablo II, en Salto, en el 88.
Y el León de ahora firmó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, el 15 de mayo de 2026: ciento treinta y cinco años exactos después de la Rerum novarum de León XIII, fechada un 15 de mayo de 1891. La fecha no fue casualidad, y el nombre tampoco: a los dos días de elegido, él mismo les explicó a los cardenales que lo había tomado por ese León y por esa encíclica, escrita para la primera revolución industrial, ahora que la inteligencia artificial trae otra. Magnifica Humanitas es sobre eso, pero lo que la sostiene es viejo: la primacía del trabajo humano «sobre cualquier lógica puramente productiva o financiera».
Hay un segundo hilo, todavía más fino. A Fajardo lo ordenó sacerdote Juan Pablo II en Florida, el 8 de mayo de 1988. A la mañana siguiente, ese mismo Papa voló a Salto. Al obispo que va a recibir a León XIV en Paysandú lo hizo cura el último Papa que vino al norte, la víspera de venir.
El norte no recibe visitas así. Cuando llegan, las recibe con todo lo que tiene.
La copa que quedó dibujada en el mapa
Queda una coincidencia más, y es la que más me gusta, porque no la puede probar nadie.
En 1988 Juan Pablo II hizo cuatro paradas: Montevideo, Florida, Melo y Salto. Marcalas en el mapa. Montevideo abajo, contra el Plata; Florida justo encima, casi en la misma línea; y desde ahí el viaje se abre en dos brazos, uno al noreste hasta Melo y otro al noroeste hasta Salto. El pie, el tallo y los dos lados de un cáliz. Es una copa.
Y se llegó a decir que el viaje no era un viaje sino un trazo: que el Papa había venido a dibujar un cáliz sobre el Uruguay porque andaba atrás del Santo Grial o —según quién lo contara— porque venía a esconderlo acá, en el último rincón del mundo donde a alguien se le ocurriría buscarlo. Nunca hubo un papel que lo respalde y nunca lo va a haber: es charla de mostrador, de esas que en el interior se cuentan medio en serio, medio en broma. Pero el dibujo está, y una vez que lo viste en el mapa no lo podés dejar de ver.
Dónde va a dormir toda esa gente
Paysandú tiene, según su propia Dirección de Turismo, unas dos mil camas entre los hoteles de la ciudad y las dos termas del departamento, Guaviyú y Almirón. A mediados de agosto ya estaban, en palabras de la prensa local, prácticamente colmadas. La misa todavía no pasó y las habitaciones ya no están.
Así que el departamento miró a los vecinos. El director de Turismo de Paysandú, Diego Torres, lo dijo sin vueltas: están en contacto con Colón del lado argentino, con Río Negro al sur, y con Salto, ni hablar.
En Salto hay lugar. Esta es una ciudad construida alrededor de dos termas: Daymán, ocho kilómetros al sur, con hoteles, bungalows y cabañas de punta a punta de la avenida, y Arapey, noventa kilómetros al noreste, con sus dos resorts all inclusive. Sumale los hoteles del centro y las estancias del campo, y entre las dos ciudades el norte tiene con qué.
Y la cuenta cierra. La misa en Paysandú es de mañana, aunque la hora todavía no está publicada; saliendo de Daymán a las seis llegás cómodo. Una cama en Salto el 6 y el 7 de noviembre te resuelve el fin de semana entero: a la mañana la misa y, de vuelta, la tarde en el río y en el agua caliente.
Reservá ahora, no en octubre. Paysandú y sus termas estaban casi completas ya en agosto. Daymán y Arapey van a sentir la misma ola.
Cómo llegar: de Salto a Paysandú son 120 km por Ruta 3, una hora y media en auto, con ómnibus regulares desde la Terminal Salto Shopping. Contá con controles en la ruta y una vuelta lenta.
Si venís de Argentina: el puente Paysandú–Colón y el paso por la represa de Salto Grande van a estar cargados. Paysandú convocó una mesa de migraciones para ordenar el flujo desde Entre Ríos, pero al cierre de esta nota no había refuerzos confirmados en el puente: cruzá con horas de sobra.
Falta confirmar: al 19 de setiembre de 2026 todavía no se había anunciado el lugar exacto de la misa en Paysandú. Descartaron las opciones sobre la costa por riesgo de inundación y la decisión final quedó en Roma. El programa sale en papaleonuruguay.uy, el sitio oficial del viaje, y conviene pasar por ahí antes de salir: a algunos encuentros se entra con una inscripción gratuita previa, hecha en esa misma web, que da un código QR.
La entrada no se paga. No hay entradas pagas ni preferenciales para ninguna actividad del viaje, por más que alguien las ofrezca: la Iglesia uruguaya ya lo avisó.
Mayo del 88: eucalipto, paja y decenas de miles
Yo era un botija chico en el Saladero, el barrio de la Costanera Sur de Salto, pegado al río. Me acuerdo de la misa. Y me acuerdo, sobre todo, de las semanas de antes.
Aparecieron calcomanías en las puertas con la cara de Juan Pablo II. Banderitas amarillas y blancas en las ventanas, casa tras casa, hasta que las tuvo la cuadra entera. La intendencia arregló calles que no se tocaban desde hacía años, y en las que iba a pasar el Papa pusieron barandas de metal, de esas que frenan a un auto que se despista. Un barrio al que nunca le habían arreglado nada, de golpe arreglado entero. Algo grande venía a un lugar donde no venía nada, y se notaba en cómo los grandes se iban poniendo contentos a medida que se acercaba la fecha.
El altar se levantó en el Parque Mattos Netto, muy cerca de mi casa. Entonces era todo descampado, campo abierto hasta donde daba la vista. Hoy está lleno de casas, y hay que haber estado ahí para acordarse de cómo era.
El norte del Uruguay es un país de campo, y el altar de Juan Pablo II se hizo con lo que da la tierra: troncos de eucalipto y techo de paja. En Montevideo, dos días antes, lo habían recibido en el Estadio Centenario. Acá lo esperaba un altar de campo, hecho por gente del lugar con lo que tenía a mano, y era el que correspondía.
Aterrizó en Nueva Hespérides la mañana del lunes 9 de mayo de 1988. Lo esperábamos decenas de miles de personas en el descampado del Mattos Netto, miles cruzadas desde Concordia. Habló de evangelización, de volver a empezar, y usó una imagen que en el norte se entiende sola: «Como el suelo echa sus brotes… así el Señor hará brotar la justicia.» Después se fue, y el norte volvió a ser el norte.
Fue la segunda vez que un Papa venía a Uruguay, después de un día apenas en Montevideo en 1987, y fue la última. De eso hace treinta y ocho años. Esa es toda la distancia que hay entre las banderitas amarillas y blancas de mi calle y las habitaciones que se van a llenar en Daymán.
Lo que quedó
El altar no duró. Lo quemaron al poco tiempo de la visita, a propósito. En el barrio se dice que fueron unos que volvían de bailar. Todos lo recordamos con tristeza.
Esa noche yo no escuché nada. Después supe que mucha gente se había acercado a mirar cómo ardía. A la mañana siguiente nos levantamos y las persianas de plástico de las ventanas se habían doblado del calor.
Lo que hay ahí hoy es hormigón: un monumento bajo con el mapa del Uruguay y, arriba, una cruz. No está sobre la calle Juan Pablo II: queda a unos metros, a mitad de cuadra de una lateral. Los gurises que viven en esa calle no habían nacido esa mañana, pero la historia la saben, contada por sus padres.
Al lado del predio había una casa, que sigue en pie, y adentro el Papa usó el baño. Así que el Saladero tiene su baño del Papa sin haberlo construido. El de la película, El baño del Papa, es de Melo: un vecino levanta uno para cobrarles a los peregrinos de ese mismo viaje del 88.
Y el lugar estuvo cerca de sumar algo nuevo. El 29 de agosto de 2026, el Obispado de Salto y la asociación civil Polska Concordia —la colectividad polaca de la otra orilla, que nunca soltó a ese Papa— celebraron misa ahí y descubrieron un busto de Juan Pablo II.
El busto no llegó a quedarse. Cruzó con un permiso de aduana temporal, el definitivo no salió, y a los pocos días tuvo que volver a Concordia. El obispado sigue con el trámite para que vuelva y quede donde corresponde. Al cierre de esta nota, la cara todavía no estaba.
Es un sitio modesto. No hay centro de visitantes, ni entrada, ni nadie que lo explique. Paso por ahí cuando voy rumbo al río a tomar unos mates. Si venís, que sea de noche: lo iluminan y no hay nadie. En ese mismo lugar hubo miles de personas una mañana de mayo del 88, y después volvió a ser un descampado. Yo me quedo un rato parado ahí, con el barrio callado alrededor, y no me parece poco.
Si venís
El 7 de noviembre es el punto fijo; alrededor de esa mañana podés armar dos días tranquilos. Si llegás el viernes te queda toda la tarde para el agua, en Daymán o en el centro de Salto. El sábado conviene salir temprano, porque la misa es de mañana, y a la tarde volvés sin apuro.
Y dale el domingo al norte, que se lo merece, y casi nadie que viene a una misa papal lo llega a ver. El Altar del Papa en el Saladero, veinte minutos de tu día. El río Uruguay al atardecer desde la costanera, con Argentina en la otra orilla. El citrus y la horticultura, que son de lo que vive esta tierra. Y el agua caliente, que es la razón por la que el norte existe.
Un Papa vuelve después de treinta y ocho años, y nadie sabe cuándo va a ser la próxima. Acá lo vamos a recibir como recibimos siempre: con lo que hay, que es bastante, y con la casa abierta. Reservá con tiempo y vení.
¿Estás armando el fin de semana? Dónde dormir en Salto tiene las termas y los hoteles de la ciudad, y Cómo llegar a Salto cubre todas las formas de entrar, incluidos los cruces desde Argentina.
Y si querés una recomendación, el botón Concierge, abajo a la derecha, abre WhatsApp. Decime las fechas y cuántos son, y te paso una lista corta, elegida con criterio, de dónde dormir. Lo que no sepa, lo averiguo.
Fuentes: Intendencia de Paysandú (5 de agosto de 2026); El Telégrafo sobre el vuelo a Paysandú y las dos noches en la Nunciatura; Subrayado sobre la ocupación hotelera y la frase de Diego Torres (19 de agosto de 2026); la diaria sobre la recorrida de la delegación del Vaticano (setiembre de 2026); el registro de la Santa Sede de la homilía en el Parque Mattos Netto, Salto, 9 de mayo de 1988; el texto de Magnifica Humanitas en el sitio de la Santa Sede (firmada el 15 de mayo de 2026, presentada el 25); el discurso de León XIV al Colegio Cardenalicio (10 de mayo de 2025), donde explica por qué eligió el nombre; Infobae sobre el lugar de la misa de Florida (19 de setiembre de 2026) y sobre el programa del sábado en Montevideo (7 de setiembre de 2026); El Cronista sobre el comunicado de la Iglesia uruguaya: entrada gratuita, sin entradas pagas, e inscripción previa con código QR para algunos encuentros (14 de setiembre de 2026); El Pueblo sobre el altar del 88 y su final; La Prensa sobre el busto descubierto el 29 de agosto de 2026, y El Telégrafo y Diario Cambio sobre su vuelta a Concordia por el permiso de aduana (setiembre de 2026); Conferencia Episcopal del Uruguay para la Diócesis de Salto. El itinerario todavía se estaba terminando de definir cuando se escribió esto: confirmá lugares y horarios en el sitio oficial del viaje, papaleonuruguay.uy, antes de viajar.